domingo, 1 de mayo de 2011

¿Sabemos que estamos vivos?

A simple vista parece una pregunta evidente, pero la realidad es que no somos conscientes de nuestra existencia.

Venimos al mundo y nos adjudican un tipo de vida a la que debemos acoplarnos. En ella nos obligan a correr, nos llenan la mente de cientos de quehaceres, preocupaciones y problemas, que en ocasiones no lo son tal. Solemos estar tan ocupados con nuestros trabajos y estudios que no nos damos cuenta de que cada día nuestros pies pisan la tierra. ¿Cuántas veces un amigo llama para tomar un café y decimos: " tengo mucho que hacer"?. la mayoría de las veces es verdad, y no podemos hacer mucho al respecto, pero, sea cual sea el motivo de nuestra vida, no puede reducirse a obligaciones. En cualquier caso no es mi intención lanzar piedras al sistema, en esta ocasión, si no más bien, abrir los ojos al mundo que nos rodea. ¿Alguna vez nos hemos parado a respirar notando como el aire recorre nuestro cuerpo internamente, desde la nariz a los pulmones? o ¿hemos salido a la calle mientras llovía para notar como el agua del mismo cielo moja nuestro rostro?. Sentir calor sin quejarnos, si no admirando la fuerza del sol, que a miles de años luz de distancia se posa sobre nuestra piel. Así dichas parecen tonterías, pero es realmente maravilloso. La naturaleza es misteriosa y perfecta y somos parte de su creación.

¿Has intentado ser el espectador de un día? Colocado en un segundo plano observar a las personas. Van de un lado a otro, con prisas, quejándose, muchos esclavos de un móvil que no da más que preocupaciones laborales, hoy sin ir más lejos oí a un hombre gritar a su secretaria, otro diciendo que debía estar en todo... En ocasiones me parecen marionetas, movidas de modo automático por vete a saber quién.

Deambulan de un lado a otro, hablando de banalidades o de problemas irreales. ¿Sabrán ellos que están vivos? ¿Lo estarán?. No soy más que un espectador, los miro, mi mente divaga, y ellos no se han dado cuenta de mi presencia. Es curioso porque, mi corazón late, pero ¿cuánta gente lo sabe? no se me mal interprete, no soy una persona solitaria, y me siento afortunada por las personas que me rodean, pero me refiero al mundo, a esas gentes que sin saberlo han propiciado estas palabras y que no pueden imaginar que en algún lugar, hay una consciencia curiosa que ha vigilado inocentemente sus movimientos.

Y es que, tan a menudo nos deprimen cosas que en realidad carecen de importancia... Y, aunque aveces nos demos cuenta, estamos avocados a no cambiar, se nos olvida y volvemos a lo de siempre, para sólo sentirnos uno más en esta vida, cuando sufrimos por uno menos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario